El desarrollo humano comienza cuando un espermatozoide se fusiona con un óvulo para crear un cigoto. Un cigoto es una sola célula que contiene dos copias de cromosomas: una copia del padre y una de la madre. En la semana posterior a la fertilización, el cigoto sufre una división celular rápida y se convierte en una masa de células denominada blastocito. Después de divisiones celulares posteriores, el blastocito se divide por la mitad.

Una mitad del blastocito se convierte en la placenta y la otra mitad se convierte en el feto. Pero sólo 12 días después de la fertilización, las células destinadas a convertirse en el feto se convierten en otra cosa primero: el embrión.

Para el final del mes, este embrión tiene aproximadamente el tamaño de un grano de arroz, y se parece más a un renacuajo que a un ser humano, con una cola en lugar de piernas. Sin embargo, las características superficiales y los órganos principales (el corazón, los pulmones, el hígado y los riñones) están comenzando a cobrar forma.

Atención futuras mamás: La exposición a fuentes de calor elevado durante las primeras etapas del embarazo puede ser riesgosa. Los investigadores de la Universidad de Boston descubrieron que en el caso de mujeres embarazadas que usaban tinas de agua caliente o saunas o sufrían de fiebre alta durante el primer trimestre del embarazo, el bebé presentaba un mayor riesgo de desarrollar defectos del tubo neural (DTN). Según el estudio, publicado en la revista médica JAMA, relajarse en una tina con agua caliente es más riesgoso que la exposición a un sauna o fiebre. Los investigadores también concluyeron que arroparse con una manta eléctrica durante los primeros meses de embarazo no implicaba ningún riesgo de DTN.