Mientras que la acidez diurna puede ser una molestia, el reflujo ácido nocturno puede ser más preocupante, dicen los expertos.
Eso se debe a una mayor probabilidad de que el reflujo gastroesofágico nocturno ocasione daños graves al esófago que el reflujo diurno. Más aún, los estudios han demostrado que es más probable que quienes experimentan con frecuencia episodios de reflujo ácido durante la noche sufran de somnolencia durante el día.
El impacto del reflujo nocturno puede ser aun más claro cuando se trata del riesgo de sufrir cáncer.
Un estudio publicado en marzo de 1999 en el New England Journal of Medicine demostró que mientras que la frecuencia de la acidez diurna podía aumentar hasta ocho veces el riesgo de sufrir cáncer, el reflujo nocturno aumentaba el riesgo hasta once veces.

¿Por qué es más nociva la enfermedad del reflujo gastroesofágico (ERGE) durante la noche?
"Cuando uno está acostado, no cuenta con la gravedad para que lo ayude a limpiar el esófago", explica el Dr. David C. Metz, profesor de medicina de la división de gastroenterología del Sistema de Salud de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia. "Cuando uno está en una posición erguida, hay sólo un breve periodo de exposición".
Además, explica Metz, cuando uno está despierto, es más probable que trague cuando tiene esa sensación de ardor como resultado del reflujo.

El tiempo como factor
De hecho, un estudio publicado en diciembre de 2003 en Reviews in Gastroenterological Disorders demostró que el reflujo ácido durante la noche queda durante mucho más tiempo en el esófago que durante el día. Para ese estudio, los investigadores midieron continuamente la cantidad de ácido en las gargantas de los pacientes durante un periodo de 24 horas.
Durante el día, los niveles de ácido generalmente aumentaban durante periodos breves de 30 a 90 segundos después de las comidas, de acuerdo con el autor principal del estudio, William C. Orr, profesor clínico de medicina del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Oklahoma y presidente y director general del Instituto de Ciencias de la Salud Lynn de la ciudad de Oklahoma.
Pero durante la noche, según descubrió Orr, el esófago podría estar expuesto a niveles altos de ácido durante periodos de tiempo prolongados.
"De modo que aunque se tengan sólo uno o dos episodios durante la noche, el contacto con el ácido que se produce en dichos eventos es continuo y puede durar hasta 20 minutos", afirma Orr. Esta exposición continua es lo que provoca el daño, agrega.
Para explicar esto, Orr utiliza la analogía de la vela. Si uno pone el dedo sobre la llama de una vela 15 veces, durante un segundo cada vez, no se lastimará, dice.
"Pero si sostuviera el dedo en la llama de la vela durante 15 segundos, se quemaría el dedo y le dolería", explica Orr. "Por este motivo el contacto con el ácido durante la noche es tan peligroso".
Orr observa que, aunque el reflujo nocturno aumenta significativamente el riesgo de sufrir de cáncer esofágico, el riesgo general sigue siendo relativamente bajo.
Sin embargo, dice Orr, eso no significa que se pueda pasar por alto el reflujo nocturno. Hay otras complicaciones poco agradables e incluso graves que pueden ser causadas por el reflujo ácido nocturno, agrega.
Por ejemplo, indica Metz, el reflujo nocturno puede provocar la inflamación del esófago. También es posible que el reflujo de ácido pueda ocasionar estenosis, o estrechamiento del esófago. "Esto es un problema grave, porque no se puede tragar correctamente si se tiene estenosis", agrega.

Interrupción del sueño
El resultado del reflujo nocturno no se limita sólo al daño esofágico, según los expertos.
Un estudio publicado en julio de 2003 detectó que la acidez nocturna causa perturbaciones del sueño, lo que lleva a problemas durante el día.
En ese estudio, publicado en el American Journal of Gastroenterology, los investigadores examinaron a 1,000 adultos que sufrían acidez durante por lo menos una semana.
Entre quienes experimentaban acidez durante la noche (el 79 por ciento de los 1,000), el 75 por ciento informaron síntomas que afectaban su sueño, el 63 por ciento indicó que la acidez tenía un impacto negativo sobre su capacidad para dormir bien y el 40 por ciento dijo que creía que la acidez nocturna afectaba su capacidad de llevar a cabo sus actividades normales al día siguiente.
Incluso si uno no es consciente de los síntomas nocturnos, puede estar sufriendo de episodios nocturnos de reflujo ácido, según Metz. Algunas personas no se despiertan lo suficiente como para recordar que su sueño se vio interrumpido, explica.
Cuanto más severa sea la acidez diurna, mayor será la probabilidad de que exista también acidez nocturna, según comenta Metz.
Además, la ERGE nocturna puede ser más difícil de controlar que el reflujo diurno, incluso con los medicamentos más recientes."Algunas personas necesitan tomar su medicación dos veces por día", indica.
Otro tema: El daño que sufre el esófago a menudo es silencioso, señala Metz. De modo que, a menos que se examine a los pacientes con un endoscopio, no se sabrá con certeza si el esófago está siendo erosionado.
La afección precancerosa (esófago de Barrett) es relativamente asintomática, advierte Metz.

*Linda Carroll es escritora de temas científicos y de salud residente en Salem, Nueva Jersey.