Luce tus piernas
consejos

Las mujeres con las piernas más bellas del planeta.

por Mary Aviles 8, ago., 2012 1:07p. m.

Desde Marilyn Monroe a Angelina Jolie este es mi repaso a las piernas y los momentos en los que las piernas se robaron el show.

 

La foto de Monroe en la que se ríe mientras su falda la eleva el viento es probablemente una de las más famosas de la actriz y definitivamente son sus piernas las que se roban la cámara.

 

Dicen que la escena,  perteneciente a la cinta “La comezón del séptimo año”, molestó tanto a su entonces esposo, el beisbolista Joe DiMaggio, que al poco tiempo se divorciaron.

 

No creo que haya sido solamente la foto de las muy bien torneadas extremidades de la Monroe, que este año se cumplen medio siglo de su muerte, la que llevaron ese matrimonio a pique, o ¿es que tienen tanto poder así un par de piernas?

 

Marlene Dietrich en “El Ángel Azul”, otro de los fotogramas más reproducidos. La actriz alemana sentada sobre un barril, mostrando piernas con liguero, más fetiche imposible.

 

Tanto como la escena de “El Graduado”, en la que se ven las piernas de Anne Bancroft ante un boquiabierto y jovencísimo Dustin Hoffman,  que cae rendido ante la seductora Mrs. Robinson.

 

Bueno, no, si contamos a Sharon Stone en “Instinto Básico” y el cruce de piernas más famoso del cine y Julia Roberts con sus botas altas  y minifalda en “Pretty Woman” a pesar de la polémica por el uso de una doble de cuerpo.

 

Pero las piernas de Roberts no estaban nada mal, recuérdese “Erin Brockovich”.

 

Más recientemente la actriz Gwyneth Paltrow dejó boquiabierto a más de uno durante la promoción de la cinta “Iron Man” con sus minifaldas y piernas de infarto que ella atribuye a una rutina de ejercicios con una conocida entrenadora, de cuyos videos, la rubia es productora.

 

La Jolie dio cátedra en la pasada entrega de los premios Oscar. En contraste con su piel blanca el vestido negro de gran abertura dejaba ver toda la pierna derecha de la pareja de Brad Pitt quien realizó el gesto como quien no quiere la cosa. ¡A aprender chicas! Así se muestra la mercancía.

 

No puedo dejar fuera a Tina Turner, de quien el príncipe Carlos de Inglaterra dijo que tenia unas piernas “reales” ante las que habría que hacer reverencia.  La intérprete será recordada por su poderosa voz y sus minifaldas.

 

Y hablando de la nobleza inglesa, también me quedo con la foto de una jovencísima Diana Spencer antes de su matrimonio en el que la tela de la falda a contraluz revelaban las extremidades de la futura princesa de Gales. 

 

Hay piernas de récord como las de la rusa Svetlana Pankratova cuyas extremidades miden 1,32 metros, las más largas del mundo, de acuerdo con Guinness.

Las modelos Anna Hickmann y Adriana Karembeu, no se quedan atrás.

 

La brasileña Hickmann, mide 1,85 metros, de los cuales 1,23 son piernas, dos centímetros más largas que las de la eslovaca Karembeu, quien fuera imagen de los Wonderbra. 

 

Y entre las latinas, Jennifer López, Gloria Trevi y Ana Torroja han hecho de sus piernas parte de su sello personal. Estoy segura de que se me escapan otros momentos y otras piernas. ¿Cuáles recuerdas tú?

 

 

¿Qué nos dirían nuestras extremidades si pudieran hablar?

por Mary Aviles 8, ago., 2012 1:06p. m.

Si nuestro cuerpo pudiera hablar -aunque estoy convencida de que lo hace- alto y sonante para que no podamos hacernos las sordas estoy segura que nos reprocharía algunos hábitos y nos pediría un cariñito de cuando en cuando.

 

"7:30 AM: Se le olvidó poner el despertador, otra vez tarde…  de un salto sin garrocha de la cama corremos al baño, con suerte nos echan ese nuevo gel que compró hace seis meses pero sin esponja porque el tiempo no lo permite…

 

Medio secas al cuarto de los chicos (si los hay) descalzas o con chancletas hasta la cocina, volvemos al cuarto. Noooo por favor esas sandalias nooooo, que al cabo de unas horas la pantorrilla tiene calambres y mejor no digo lo que piensan los pies que siempre vienen a quejarse".

 

Camina, corre, agáchate, sube, baja, todo el día en actividad o soportando el sedentarismo de la silla de la oficina hasta que al final de la jornada por fin nos quitamos los zapatos y nos sentamos cinco minutos o nos tumbamos en la cama.

 

En ese momento cuando quiero pararme y no puedo, juro que escucho a mis piernas pedirme que las eleve en un ángulo aproximado, no tiene que ser exacto, que tampoco son tan exigentes, dicen, de 30 a 45 grados.

Y de verdad que provoca sumergirlas en una tina con agua caliente y sales minerales como recomiendan las abuelas, o alterar una ducha tibia con agua fría para mejorar la circulación.

 

Quisiera poner en práctica esos consejos sabios que siempre funcionan y que rara vez seguimos.

 

Como elevar las piernas sobre varios cojines mientras nos quedamos dormidas, o masajearlas con aceite de almendras, que deja la piel suave y brillante, el mejor humectante que he conocido.

 

Sumergirlas en la tina con agua tibia y sales de baño o el secreto para acabar con la celulitis, según una de mis tías, que asegura que usar un cepillo de cerdas firmes durante la ducha con agua fría mejora la apariencia de la piel de naranja y ayuda a la circulación.

 

Utilizar prendas cómodas y hacer ejercicio como caminar y subir escalera son otros de los “secretos”  a viva voz para mantener piernas activas, tonificadas y “felices”, pero como dice mi tía, la de la receta contra la celulitis,  estos solamente funcionan si eres constante.

 

Arrancar un problema de raiz duele más de lo que parece

por Mary Aviles 24, jul., 2012 11:56a. m.

© Image Source/Getty ImagesEl que inventó eso de que las mujeres éramos el sexo débil nunca presenció un parto ni una depilación.

 

Está claro de que el autor era un hombre, uno, y posterior a la anestesia, dos, y posiblemente nunca se cuestionó por qué las piernas de su amada siempre estaban tersas y suaves, “es que son así”,  contestaría visiblemente confundido por algo que parece tan obvio.

Muchos hombres dan por hecho que la belleza “natural” no conoce la intervención humana por lo tanto no lo asocian con el dolor. Y como para nosotras eso de sufrir nos viene de “naturaleza”, pues tampoco vemos como gran cosa la depilación, “ay, sí duele, pero pasa rápido”. 

 

Señoras y señores, la depilación duele, y bastante (por eso pocos hombres se someten a ella). Además es un proceso frecuente, (peor si se tiene abundante pelaje) y si pasa mucho tiempo entre las consabidas sesiones es más dolorosa aun o así me lo parece.

 

Pienso en la depilación como en el gimnasio, “no pain no gain”, y el que entrena con frecuencia gana en resistencia porque eso de que depilarse con asiduidad debilita los vellos me suena más a cuento de consuelo que a cualquier otra cosa.

 

Dirán lo hombres en su defensa, “pero tú no tienes que afeitarte todos los días”, a menos que seas Eduardo Manos de Tijera, afeitarse no duele. Además las mujeres nos tenemos que sacar pelos de todas partes, no solo de la cara si contamos cejas, bigotes (que hay las que lo tienen), brazos, axilas, piernas, bikini e incluso más allá de la retaguardia. 

 

Lo que ellos nunca entenderán

 

Se trata de un proceso extenso que la implacable depilación ayuda a que no sea tan frecuente, aunque no por ello menos doloroso.

 

Los hombres huyen de la cera caliente como alma que ve al diablo y nosotras nos reímos cuando vemos recrear en cine y en tv algo harto conocido para nosotras y cuyas víctimas son hombres.

 

Le pregunté a mi esteticista por sus clientes hombres y me dijo que por lo general son más aprehensivos que las mujeres la primera vez y que preguntan con mayor frecuencia si “realmente duele”. La mayoría hace realmente un esfuerzo por mantener la compostura y en cuanto se enteran de que el láser también sirve para dejarlos lampiños abandonan la cera con alegría.

 

Así que la próxima vez que usted, señor, admire unas piernas y que sean a su tacto tan suaves como la seda, piense en que nada es gratis y que la naturaleza no es tan sabia y por favor no se le olvide un cumplido, que la casa se lo agradece.

 

Arriba las faldas y abajo los complejos

por Mary Aviles 24, jul., 2012 11:55a. m.

Getty ImagesLuego de ver mi maratón de la última temporada de Mad Men me quedé con la nostalgia de esa época. Todas las mujeres -sin importar su talla o edad- se veían tan femeninas y elegantes enfundadas en faldas de todos los largos y modelos.

 

Y me puse a pensar: ¿en qué momento le quitamos protagonismo y relegamos la falda a ciertas ocasiones, temporadas o al fondo del armario? Me quejo de no tener suficientes jeans pero creo que voy a repensar mi inversión en vestuario esta temporada, quiero faldas.

 

Largas y plisadas, tipo lápiz y minis, aunque estas últimas me recuerdan esa “regla” que dice que después de los 35 hay que decirles NO a las minifaldas. No se me hace justo tener que renunciar a enseñar pierna cuando todavía se puede.

 

Adiós a las "reglas"

 

Y como esa “regla” han aparecido unas cuantas que nos han dejado a muchas en pantalones, que si hay que ser alta, tener las piernas delgadas, menos de 20 años, etc.

 

Cuando estudiaba con las monjas minifalda era toda vestimenta por encima de la rodilla. A mí me parece que para ser mini tiene que estar a medio muslo. Y está claro que no a todo el mundo le queda bien, independiente de la edad.

 

Fuera los complejos, estoy convencida de que hay una falda para cada quien y conocerse a una misma es la única “regla” que debería privar no sólo para escoger el largo de la falda sino para muchas otras cosas.

 

Con excepción de la mentada mini, las faldas son de los más  favorecedoras. ¿A quién le sienta mal una sexy falda lápiz, justo debajo de la rodilla en un solo tono? A nadie. Así como tampoco hace ningún mal a la silueta las línea A.

 

Las maxifaldas no son prendas exclusivas de las altas, con unos buenos tacones o espadrillas podemos sumarnos unos centímetros de más, lo que me lleva a pensar que no es pierna lo que sobra o hace falta sino muchos zapatos para combinar.

 

Prueba de blog

por vidusky 17, jul., 2012 8:53a. m.
Prueba 
Acerca de la autora
Mary Aviles
Mary Aviles

Mi nombre es Mary y soy periodista. Vivo en California con mi esposo y mis tres hijas, haciendo malabares para quedar bien con todos y también conmigo misma. A mis treinta y pico busco tratar de verme fabulosa o "casi" pero siempre ajustada al presupuesto y con el menor esfuerzo posible.

Soy venezolana y desde hace 12 años vivo en Estados Unidos. He trabajado para diferentes medios como BBC, Agencia Efe, Terra, Ocean Drive, entre otros.