Hoteles, restaurantes y similares han sido los pioneros en su utilización, pero ya han llegado a los hogares en la forma de detergentes biodegradables para que todo dure más, desde los electrodomésticos hasta la ropa. Hay detergentes biodegradables para lavar platos, para cristales, para suelos y paredes y para la ropa. Su ventaja más promocionada es que al carecer de benceno, no dañan el medio ambiente y hasta puede usarse el agua de desecho para riego y fertilizante de plantas. Suelen ser a base de jabones naturales con aceites y esencias de plantas (romero, limón, naranja, eucalipto) y los fabrican tanto las grandes corporaciones (Clorox Co. tiene un 42% del mercado con su producto Green Works) como pequeñas empresas, (por ejemplo Begley's isponibles de GreenShopperGuide.com y Seventh Generation) y se comercializan tanto por Internet como a través de tiendas locales o supermercados (Winn Dixie, Publix, etc). Y, hasta en el automóvil han encontrado nicho: hay un champú orgánico para autos ¡que no estropea la pintura!